Rebozuelo, el manjar amarillo

De agradable aroma y suave gusto, se ha convertido en una de las setas más consumidas del mundo.

Conocida comúnmente como rebozuelo, anacate o chantarela, la Cantharellus cibarius es una seta comestible fácil de encontrar cerca de los robles, castaños y encinas. Dependiendo de las características del terreno en el que crezca, su tonalidad puede ir desde el amarillo blanquecino hasta el amarillo dorado o anaranjado.

Su nombre, cantharellus, significa ‘copa’ en latín, como la forma que adquiere la seta adulta. Pero en España tiene tantas denominaciones como zonas donde se produce. Así, en castellano se conoce como cabrilla, santerella, seta de haya o seta de San Juan; mientras que en euskera tiene más de una decena de denominaciones: zizahori, txaltxatua, urre perretxikoa, baina… En catalán está bautizada como rossinyol, vaqueta o ginesterola, entre otros nombres. En inglés se llama chanterelle, y en italiano y francés, finferli y girole, respectivamente.

Su agradable aroma a melocotón, su suave gusto dulzón y la especial consistencia y textura de su carne, convierten al rebozuelo silvestre en una seta muy apreciada en la cocina. Es, posiblemente, la seta agreste más consumida en el mundo y puedes encontrarla durante todo el año en nuestra tienda de Laumont Shop. Comprar setas online.

Con los rebozuelos se pueden preparar guisos, estofados, y salsas, ya sean de carne o pescado. También son perfectos para elaborar revueltos, todo un clásico de la cocina micológica. Además, es el ingrediente ideal para crear originales recetas, como la pizza margarita con rebozuelos salteados o un exquisito graten de patatas y rebozuelos al horno.

Una de las grandes ventajas de las cantharellus cibarius es que aguanta bastantes días en la nevera sin perder consistencia. Lo más recomendable es guardarlas en un recipiente ligeramente abierto con varias capas de papel para que absorba toda la humedad.

Estas setas silvestres apenas tienen grasas y sí un montón de minerales y otros componentes beneficiosos para el organismo. Las vitaminas de los rebozuelos ayudan en el buen funcionamiento del cerebro, ya que participa en la síntesis de serotonina. Asimismo, tiene propiedades antioxidantes, ya que puede convertir los radicales libres en moléculas más estables, y así frenar el deterioro celular.

El rebozuelo también contiene compuestos activos que pueden prevenir la oxidación celular y las inflamaciones.


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