Un plato profundo y reconfortante donde el jarrete de cerdo, adquirido ya partido por la mitad, se cocina a baja temperatura junto a miel trufada Laumont, ajo y hierbas aromáticas, logrando una textura extremadamente melosa y un equilibrio elegante entre dulzor, umami y aromas de trufa.
El acabado al horno potencia el dorado y el brillo del jarrete, gracias a la caramelización natural de la miel trufada Laumont.
El jugo resultante de la cocción se reduce y se liga para obtener una salsa brillante y concentrada, que acompaña al jarrete junto a un cremoso de boniato asado y un salteado de acelga, trompeta de la muerte y gula de monte, terminado con ajo y perejil.
Una receta de técnica precisa y carácter, pensada como plato principal.






